La fiebre de la fotografía es un mal cada vez más extendido. Yo no sé porqué, pero cada vez conozco a más gente frikaza en este campo; todo empezó un día con mi propia madre y ahora los aficionados las cámaras me salen de debajo de las piedras, pidiéndome que me una a ellos (aunque tal vez el problema sea realmente mío). Como es una sección de la sociedad que no deja de crecer y crecer, el mundo comercial se ve invadido por productos destinados a la fotografía, de todo tipo y de cualquier precio, ya que la llamada artística no entiende de economías. Para unirnos a él os traemos el trípode tapón de botella.

Trípode tapón de botella

Trípode tapón de botella

Habéis leído bien: trípode tapón de botella. El trípode es un complemento esencial para cualquier aficionado friki que se precie, que aporta mayor estabilidad a la hora de hacer fotos. A pesar de haberlos de muchas formas, la mayoría de ellos son plegables y hay que usar una funda para llevárselo de un sitio a otro. Por un lado, es un peso extra, y por otro un engorro tener que cargar con más trastos encima. El trípode tapón de botella no tiene este inconveniente: se compone de la rosca de la zapata y de un adaptador que nos permite introducirlo en el tapón de cualquier botella que tengamos cerca. Podemos disponer de un trípode siempre que tengamos una botella a mano (y una botella es mucho más fácil de transportar y pesa muchísimo menos) y una cámara compacta y de poco peso. No tendrás que perder tiempo desenfundando tu trípode plegable, alargándole las patas para fijarlo al suelo y elegir un lugar donde nadie vaya a darte un empujón.

Usa el trípode botella en cualquier situación sin tener que preocuparte por todas las desventajas de un trípode plegable. Y si dispones de algo más de dinero en el bolsillo, échale un ojo al Monsterpod, ¡el trípode definitivo!

Via | Curiosite

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