Puede que no todos conozcan a los grandísimos Monty Python, y si es el caso os debo informar a aquellos ignorantes al respecto que se trata de un grupo de humoristas británicos que tuvo su época dorada entre los años 1960 y 1970. Unos años después de esa fecha, los Monty Python se lanzaron a la gran pantalla y entre sus títulos más sonados están Los caballeros de la mesa cuadrada y La vida de Brian. Si eres fan de ellos y en especial de la primera película mencionada, seguro que te encanta la taza Killer Rabbit.

Taza Killer Rabbit

Uno de los lugares que los caballeros de la mesa cuadrada visitan durante su búsqueda del Santo Grial es la cueva de Caerbannog, que está protegida por un ser extraordinariamente peligroso para evitar la entrada a indeseables y curiosos. ¿Una quimera? ¿Un monstruo terroríficamente enorme? ¿Un dragón? Pues no, nada de eso. Porque el ser que vigila la entrada es… un conejo. Sí, un conejo. Blanquito, adorable, pequeñín… pero extremadamente agresivo, furioso y sanguinario. ¿Que no me creéis? Si no habéis visto la película, puedo entender vuestro escepticismo, pero precisamente para ilustrar el peligro que entraña situarse frente a esta endiablada criatura, están los dibujos que llenan toda la superficie de la original taza Killer Rabbit. ¿A que después de echarle un vistazo os lo pensaríais, al menos dos veces, antes de colaros de valientes? ¿A que ese caballero destrozado y el conejo cubierto de sangre os inspira algo más de respeto? Pues más te vale tenerlo.

Si eres un friki de los Monty Python, el éxito de este regalo está asegurado, pero también será igualmente un buen regalo para cualquiera que coleccione tazas distintas y divertidas. Aunque si eres un amante de los conejos y quieres tener uno en una versión mucho menos peligrosa, prueba con el conejo dispensador de algodón.

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