Yo siempre he sido un poco cabezota a la hora de hacer las cosas, he intentado prescindir de muchas facilidades y rehacer todo lo que he deshecho. Es una cuestión de principios. Hay algo que nunca he conseguido hacer solo y a día de hoy sigue siendo un reto para mi, y es deshacer el cubo de rubik y volver a hacerlo. Si me lo dan hecho, no me da por reconstruirlo, pero si lo veo desordenado intento hacerlo (casi siempre fracaso). Este cubo me ha dado tantos quebraderos de cabeza que me tragué mi orgullo y buscando un tutorial para resolverlo (ahora veo lo fácil que es en realidad) encontré la taza de Rubik.

Taza con forma Cubo de Rubik

Taza con forma Cubo de Rubik

Está fantástica taza de Rubik ha conseguido frenar mis ansias de rehacer el cubo una vez desordenado, por el simple hecho de que es estático, no puedes cambiar los colores de sitio. Además, me encanta verlo tal y como está, nada de volverse loco intentándolo ni nada de eso, a no ser que seas un friki y te dediques a recortar los colores de cada cuadro para reordenarlos y volverme loco (cosa algo improbable porque si es mi taza, estaría todo el día en uso con café o té).

A parte de poner orden en mi vida, esta original taza con forma del cubo de rubik seguro que te convence como regalo friki, sobre todo si eres fan del cubo y del inventor Ernö Rubik. Tiene el tamaño perfecto para un buen café mañanero o para un colacao matinal, además de tener hueco para mojar la magdalena o la galleta que más te guste. Está hecha de porcelana tintada y es un artículo perfecto para aquellos que busquen color en sus vidas (además de orden y menos frustraciones). Si tu pasión va más allá de las barreras de la intelectualidad, puedes hacer juego con el salero/pimentero de Rubik y amoldar tu cocina a la armonía de colores característico del cubo.

Share