De pequeña me encantaban las cajas. Cajas, cajitas, cofres, pastilleros… más altas que anchas, redondas, cuadradas, de madera, de latón, de cerámica, de taracea… En fin, me encantaban. Y las coleccionaba, a pesar de que luego nunca les daba uso. No sabía que meterles dentro y con el tiempo fui acumulando cajas y cajas vacías, bonitas pero inútiles. Cuando, curioseando por ahí, vi la bolsita de cristal, deseé haber conseguido una en mis tiempos mozos de coleccionista aficionada.

Bolsita de cristal

Bolsita de cristal

Sí, tal como lo veis. Este regalo tan friki es una auténtica maravilla de la inventiva creativa y la más ardua ingeniería. Tal y como se puede apreciar en la foto, es una bolsita. Una bolsa pequeña, un poquito arrugada, con cierre ziplock (curioso término “ziplock”, que hace referencia al sonido que hace al cerrarse “zip” y a “lock”, cerradura en inglés). Pero, al contrario de lo que sería habitual, esta bolsa no es de plástico. No… ya sabéis que aquí, en Regalos Frikis, nos esforzamos por sorprenderos y por hacer que nada sea lo que aparenta ser. Por lo tanto, esta bolsa es de cristal.
Es un recipiente de vidrio que simula a la perfección una bolsita de plástico y que puede servirte para infinidad de cosas. La puedes colocar encima de tu escritorio,  en la oficina y rellenarla de caramelos para que los niños de vuestros clientes salgan de allí con los mofletes hinchados al estilo hámster, o para ofrecer una golosina o dulce a tus invitados cuando celebres en casa alguna reunión. Y si te pasa lo que me ocurría a mí y no tienes ni idea de con qué rellenarla, no te preocupes. La bolsita de cristal es elegante y tiene un diseño curioso y atractivo que lo convertirá en un objeto llamativo y sorprendente, agradable y decorativo.

Esta es una frikada más que consolidará tu reputación de original (y/o excéntrico). Y si te vuelven loco las cosas de cristal, no dudes en hacerte con un tarro de cristal o pedir que te regalen alguno.

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